Graffiti Zaragoza

¿Queréis saber cómo pintar una pared con spray que simule ladrillo?

Este proyecto de graffiti de gran envergadura se basa en tres conceptos muy claros, que en este caso serán: imprimación de la superficie, fondo de pintura de base y decoración con forma de ladrillos.


En primer lugar, se ha aplicado una capa de imprimación para que el anclaje de la posterior pintura sea perfecto en una superficie algo especial como es la piedra laminada. Este producto de puente de unión entre la pintura de acabado y el soporte, creará el poro necesario para que la pintura de alta calidad que apliquemos en spray no se desprenda jamás. No se utiliza de forma habitual
por grafiteros profesionales, pero era muy necesario en este caso, y siendo de base agua, la aplicación es muy sencilla. Solo se necesita una única capa.

A continuación hemos aplicado una pintura de alta calidad con acabado fino al tacto, ya que después pintaríamos encima con bastante detalle. Utilizamos un tono gris suave, que se corresponde con lo que sería el cemento entre los ladrillos. En este punto, el cansancio empieza a notarse, ya que rellenar por segunda o tercera vez una superficie tan grande no se hace en pocas horas, y teniendo que manejar la grúa elevadora para subir, bajar y salvar los obstáculos, debemos organizar bien los movimientos para no tener que volver sobre nuestros pasos muchas veces y así rentabilizar el tiempo.

El último y el paso más decisivo es sin duda la decoración que hará que luzcan los ladrillos del tamaño y aspecto elegido. Lo haremos a través de una plantilla o stencil, un técnica famosa por ser utilizada por muchos artistas urbanos como el famoso “Banksy”, solo que esta vez con un propósito algo distinto, crear una textura de ladrillo. Esta técnica nos permite repetir el patrón del ladrillo cuantas veces queramos y también en distintas direcciones, encajando la plantilla como si fueran piezas de un puzle.

Utilizamos un cartón como soporte para crear nuestra plantilla, ya que nos ofrece rigidez para pegarlo y despegarlo con cinta de pintor de la pared a cada paño y tendrá más resistencia que otros materiales al desgaste, con tanta repetición. También tendrá cierto grosor, así podremos pintar entre ladrillos y darle un toque diferente a cada uno sin pintar el de al lado.

Os recomiendo ver un vídeo muy interesante sobre este proceso, del artista alemán Smoe (desde aquí mi agradecimiento por todos los consejos) en el que yo me inspire mucho para este trabajo.

Hemos utilizado para pintar los efectos del ladrillo la conocida marca de pintura en aerosol Montana Colors, muy utilizada para el graffiti profesional y el arte urbano, sobre todo en España, ya que es muy habitual encontrarla en las tiendas especializadas y además es de fabricación nacional, nos deja un fino acabado mate y nos asegura una buena duración a la intemperie. Para conseguir homogeneidad aplicamos una base general de un mismo tono a los ladrillos una vez colocamos el stencil, y a continuación les aplicamos luces y sombras con distintos tonos a cada uno de los ladrillos por separado para que el efecto a distancia sea creíble. 

Tras una buena paliza de mover la plantilla, combinar colores y mover la grúa en todas direcciones tenemos el resultado final, ¡nadie diría que la fachada en realidad es de piedra lisa!.

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